Estados Unidos participará como mediador en una nueva ronda de conversaciones, mientras continúan los ataques militares en distintas regiones de ambos países.
Rusia y Ucrania retomarán las negociaciones de paz los próximos 10 y 11 de noviembre en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, con la participación de Estados Unidos como mediador, informó Steve Witkoff, enviado especial de la Casa Blanca. El anuncio fue confirmado posteriormente por los gobiernos de Moscú y Kiev.
De acuerdo con Witkoff, el encuentro tiene como objetivo avanzar en la construcción de un acuerdo de paz integral y duradero que permita establecer condiciones de seguridad a largo plazo. La reunión se realizará en un contexto marcado por la continuidad de los enfrentamientos y los ataques contra infraestructura civil y estratégica.
Durante una visita a Berlín, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, adelantó que su gobierno buscará impulsar una tregua relacionada con las instalaciones energéticas, un acuerdo para garantizar la navegación en el mar Negro y el intercambio de todos los prisioneros de guerra.
Sin embargo, mientras se preparan las conversaciones diplomáticas, la violencia continúa en territorio ucraniano. Después de una tregua temporal que permitió evacuar a cerca de 850 habitantes de Oleshki, en la región de Jersón, se registró un nuevo ataque ruso contra una escuela ubicada en Komyshuvaja, Zaporiyia, inmueble que era utilizado como centro de distribución de ayuda humanitaria.
Las autoridades ucranianas reportaron al menos 31 personas fallecidas y decenas de heridos, además de alrededor de 50 desaparecidos. Mikhaylo Semikin, responsable de la administración militar regional, señaló que Rusia habría empleado bombas guiadas F-300, con capacidad explosiva de hasta una tonelada y media, utilizadas para destruir estructuras reforzadas.
Por su parte, Ucrania lanzó una ofensiva con drones contra instalaciones petroleras rusas, luego de dos semanas en las que habría respetado la petición del presidente estadounidense Donald Trump de evitar ataques contra el sector energético de Rusia.
Entre los objetivos alcanzados se encuentran las refinerías Slavneft-YANOS, en Yaroslavl, y la de Kostovo, en la región de Nizhni Nóvgorod. Ambas instalaciones registraron incendios. La primera ya había suspendido operaciones el pasado 17 de septiembre tras otro ataque.
En respuesta, Rusia lanzó durante la madrugada 76 misiles contra nueve regiones ucranianas, entre ellos 59 de crucero y 16 balísticos, de acuerdo con los reportes difundidos. Los impactos provocaron daños en instalaciones militares y civiles, incluidos un hospital y un asilo en Zaporiyia.
En otro episodio, decenas de personas se concentraron en las inmediaciones de una vivienda ubicada en las afueras de Kiev, luego de que circularan versiones en redes sociales sobre la presunta detención y tortura de militares desertores.
El comandante de la Guardia Nacional de Ucrania, Oleksandr Pivnenko, rechazó que el lugar funcionara como una prisión y explicó que se trataba de un centro temporal donde combatientes recibían instrucción militar. No obstante, se reportó que cuatro personas requirieron atención hospitalaria, por lo que la Fiscalía General anunció una investigación para esclarecer los hechos.
A la par de los esfuerzos diplomáticos, la Casa Blanca informó que Melania Trump sostendrá una reunión el próximo 5 de noviembre en Washington con representantes de Rusia y Ucrania. El encuentro tendrá como propósito revisar los resultados de la misión humanitaria realizada en Oleshki y explorar la posibilidad de impulsar nuevas acciones de este tipo.